¿Por qué se ponen los ojos rojos en la piscina? ¡No más ojos rojos!

Es frecuente que los bañistas sufran irritaciones y enrojecimiento en los ojos, sobre todo, en el caso de los niños, que son los que más tiempo pasan chapoteando.

 

Este enrojecimiento de los ojos siempre lo hemos asociado con el uso del cloro. Sin embargo, tras un estudio realizado por el equipo del doctor Michael Beach, director adjunto de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) en Estados Unidos, no es lo que pensábamos. En realidad se debe a las cloraminas.

 

¿A qué se debe el picor de los ojos?

 

Mantener la piscina en condiciones óptimas es fundamental. Hay que medir de forma continua dos parámetros, el pH y el cloro.

 

El pH del agua mide el nivel de acidez. Hablamos de un pH óptimo cuando se encuentra en los valores 7,2 y 7,6. Si el nivel de pH está por debajo o por encima de estos valores, hay que corregirlo con minoradores o incrementadores.

 

El cloro es un agente desinfectante y oxidante que destruye rápidamente gérmenes, hongos, bacterias y diversos microorganismos. Es el producto más utilizado para el cuidado de la piscina por su precio, facilidad y comodidad de uso.

 

Por un lado existe el cloro libre, que tiene el poder desinfectante cuyos valores tienen que estar entre 0,4 y 1,2 mg/l siempre y cuando el pH sea neutro.

 

Por otro lado, el cloro residual o combinado, también denominado, cloraminas, es aquella parte que se une con las sustancias contaminadas del agua como pueden ser el sudor, los restos de crema de protección solar, el pelo y principalmente la orina

 

Las cloraminas afectan a las mucosas, y pueden irritar los ojos, la nariz, la faringe y las vías respiratorios, además de desprender un fuerte olor.

 

¿Cómo eliminar las cloraminas de las piscinas?

 

Para acabar con las cloraminas y el enrojecimiento de los ojos, lo primero que debemos hacer es analizar el pH, y corregirlo si no es óptimo. La efectividad del cloro se ve afectada por el nivel de acidez.

 

El tratamiento del agua con este oxidante no es efectivo si el nivel de pH no está ajustado. También influye en su capacidad desinfectante la temperatura ambiente y temperatura de la piscina. A mayor temperatura, éste se evapora antes.

 

Una vez tenemos el pH regulado, uno de los métodos que podemos aplicar es la cloración de choque, fundamental en el inicio de la temporada para la puesta a punto, y cuando el uso de la piscina es muy intensivo y se generan cloraminas. 

 

En la cloración de choque se utiliza mayor cantidad de cloro de lo habitual para desinfectar, de esta manera, se logra una desinfección completa de forma rápida e instantánea. 

 

Para el tratamiento de cloro de choque se introduce la dosis necesaria en el skimmer y se inicia el filtrado. También se puede verter la dosis directamente en la piscina. Dos horas más tarde de realizar el tratamiento se vuelve a analizar el pH.

 

Otro método alternativo para este mantenimiento es el oxígeno activo, un producto natural sin sustancias tóxicas. El oxígeno activo sirve para mantener la piscina limpia de bacterias y microorganismos sin la necesidad de usar cloro. El oxígeno activo no provoca irritaciones ni desprende olores fuertes al unirse con sustancias corporales (pelo, cremas, orina).

 

En cambio, el oxígeno activo tiene alguna desventaja, ya que por sí solo no tiene una gran capacidad desinfectante, pero puede usarse de forma regular para prevenir la formación de las cloraminas. Es un producto más caro, por lo que supone un mayor coste de mantenimiento.

 

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