Hay un momento que marca oficialmente el inicio del verano: el día en el que vuelves a descubrir tu piscina.
Quitar la cubierta, ver el agua después de meses… y pensar: “vale, ¿por dónde empiezo?”
Si cada año te pasa lo mismo, no estás solo. El desinvernaje puede parecer complicado, pero con los pasos adecuados es mucho más sencillo (y rápido) de lo que imaginas.
Aquí tienes la guía definitiva para poner tu piscina a punto y empezar la temporada sin sorpresas.
Retira la cubierta
Después de meses protegiendo la piscina, toca quitar la cubierta. Pero cuidado: hacerlo mal puede ensuciar todo el trabajo de golpe.
¿La clave?
Retírala poco a poco y, si puedes, con ayuda de otra persona, evitando que la suciedad acumulada caiga al agua.
Una vez retirada la cubierta de invierno:
- Límpiala bien
- Déjala secar completamente
- Guárdala en un lugar seco hasta el próximo invierno
Este pequeño gesto alarga su vida útil y te ahorrará problemas más adelante.
El agua: tu punto de partida
Antes de lanzarte a limpiar, hay algo más importante: equilibrar el agua.
- Ajusta el pH entre 7,2 y 7,6
- Realiza una cloración de choque para eliminar bacterias y dejarla lista para el uso
Este paso es fundamental. Si el agua no está bien tratada desde el principio, todo el mantenimiento posterior será más complicado.
Limpieza a fondo (sí, toda)
Ahora sí: toca dejar la piscina como nueva.
Utiliza el limpiafondos adecuado (manual, eléctrico o hidráulico) y asegúrate de limpiar:
- Fondo
- Paredes
- Esquinas
No te quedes a medias. Una buena limpieza inicial reduce muchísimo el esfuerzo durante el verano.
Pon en marcha la depuradora
La depuradora es el corazón de tu piscina, así que merece atención.
Sigue este orden:
- Comprueba que el sistema funciona correctamente
- Limpia el prefiltro
- Realiza un lavado (backwash) para eliminar suciedad acumulada
- Haz un enjuague
- Activa el modo filtración
Este proceso asegura que el agua circule limpia desde el primer día.
Últimas comprobaciones antes del primer baño
Antes de lanzarte al agua, revisa todo:
- Nivel de pH
- Estado de la bomba y depuradora
- Skimmer y sistema de filtración
- Accesorios (escalera, etc.)
Son pequeños detalles que marcan la diferencia entre una piscina lista… y futuros problemas.
El mantenimiento que te ahorrará dolores de cabeza
Una piscina no se cuida sola, pero tampoco tiene por qué darte trabajo constante.
Durante el verano:
- Controla el agua de forma regular
- Limpia con frecuencia
- Utiliza una cubierta de verano cuando no la uses
Esto te ayudará a:
- Mantener la temperatura
- Reducir la suciedad
- Ahorrar tiempo en limpieza
¡Y ahora si…empieza el verano! Si has seguido estos pasos, tu piscina está lista para lo importante: DISFRUTARLA
Porque al final, no se trata solo de tener piscina, sino de que esté perfecta cuando más la necesitas.


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